{"id":28,"date":"2004-07-28T20:41:07","date_gmt":"2004-07-28T20:41:07","guid":{"rendered":"\/?p=28"},"modified":"2011-01-08T01:30:43","modified_gmt":"2011-01-08T01:30:43","slug":"madrugadas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marceloaurelio.com\/nocturama\/?p=28","title":{"rendered":"Madrugadas"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marceloaurelio.com\/nocturama\/wp-images\/imag-nocturama\/statuacongato1.jpg\" alt=\"rambla, Barcelona\" \/><\/p>\n<p>Todav\u00eda lo hago. No con tanta perseverancia como entonces, pero cuando estoy regresando a casa de madrugada y en el camino se me cruza un gato todav\u00eda me detengo e intento comunicarme. Y cada vez que ocurre, vuelve cierta charla con Osvaldo, hace a\u00f1os, en uno de los s\u00f3litos bares del Bajo.<\/p>\n<p>Osvaldo amaba los gatos, todo el mundo sabe eso, los amigos, los lectores. Conoc\u00eda de gatos cuanto se puede conocer. H\u00e1bitos, inteligencia, especies, historia, leyendas, poderes que se les atribu\u00edan y se les atribuyen. Bastaba mencionarlos y despu\u00e9s hab\u00eda tema para toda la noche. Osvaldo ten\u00eda una infinidad de an\u00e9cdotas personales en relaci\u00f3n con los gatos. Se trasladaba a alg\u00fan lugar, cualquier lugar, y un rato despu\u00e9s por ah\u00ed empezaban a merodear los gatos. De alguna manera hab\u00eda establecido contacto con ellos.<\/p>\n<p>Esa noche, entre otras cosas, me cont\u00f3 del exterminio de gatos en Europa cuando la Iglesia los conden\u00f3 a la hoguera por considerarlos criaturas sat\u00e1nicas, de los antiguos egipcios que los adoraban y los embalsamaban, de la alucinante imagen de un barco depredador ingl\u00e9s cargado con miles de momias de gatos hundi\u00e9ndose durante una tormenta en el Mediterr\u00e1neo. Despu\u00e9s, mientras levantaba el gato que andaba por debajo de las mesas y se lo colocaba sobre las rodillas, habl\u00f3 de mis textos. Se\u00f1al\u00f3 que en mis historias siempre hab\u00eda alg\u00fan gato maltratado y que eso no era bueno. Yo hice un r\u00e1pido repaso en voz alta y advert\u00ed que en efecto ten\u00eda raz\u00f3n. Entonces Osvaldo desliz\u00f3 la idea de que tanta agresividad, tanto encarnizamiento con los gatos, sin duda resultar\u00eda negativo para la fortuna de mis libros. Supongo que en ese momento le habr\u00e9 preguntado si el poder de los gatos ten\u00eda tanto alcance como para perjudicarme. Si lo hice no consigo recordar la respuesta que me dio. S\u00e9 que intent\u00e9 defenderme argumentando que esas escenas de crueldad no estaban puestas con intenci\u00f3n de agredir a los gatos sino que simplemente narraban situaciones donde personajes malvados se ensa\u00f1aban con los pobres animales.<\/p>\n<p>A Osvaldo la explicaci\u00f3n no lo convenci\u00f3. Me record\u00f3 un t\u00edtulo m\u00edo: Ni perros ni gatos. Dos errores en ese t\u00edtulo. Uno: nombraba a los gatos en un sentido francamente negativo, de rechazo y desprecio. Dos: los colocaba en plano de igualdad con los perros y para colmo en segundo t\u00e9rmino. De nuevo le di la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Osvaldo \u2014dije\u2014, el da\u00f1o ya est\u00e1 hecho, \u00bfy ahora?<\/p>\n<p>Me dijo que deb\u00eda tratar de remontar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>Sugiri\u00f3 que hablara con los gatos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>Me aconsej\u00f3 que de madrugada, cuando volv\u00eda a mi casa, prestara atenci\u00f3n y seguramente me cruzar\u00eda con m\u00e1s de un gato. Pues bien, deb\u00eda detenerme, hablarles, acercarme y si los gatos me lo permit\u00edan, acariciarlos. En resumen, hacerme amigo.<\/p>\n<p>Lo que me qued\u00f3 claro de la lecci\u00f3n fue que si hac\u00eda buena letra y les demostraba que los apreciaba y me ganaba su simpat\u00eda, despu\u00e9s, poco a poco, por alg\u00fan misterioso camino, en la vasta y secreta sociedad de los gatos se correr\u00eda la bola de que yo finalmente no era un tipo tan jodido como parec\u00eda y mis torpezas ser\u00edan perdonadas y mi ignominia quedar\u00eda borrada. En consecuencia, tambi\u00e9n mis libros resultar\u00edan liberados de la condena que seguramente hac\u00eda rato pesaba sobre ellos.<\/p>\n<p>Al principio me cost\u00f3 aceptar la idea de ponerme a hablar con los gatos vagabundos de mi barrio. Pero esa misma madrugada, regresando al departamento, apenas me cruc\u00e9 con un gato me detuve y ensay\u00e9 el primer acercamiento. Y segu\u00ed probando en las noches siguientes. Y en los meses siguientes. Y todav\u00eda lo hago. Seguramente ya no para hacerme perdonar una falta sino para intentar con los gatos un di\u00e1logo que nos devuelva durante un rato la querida imagen de Osvaldo Soriano.<\/p>\n<p>(Antonio Dal Masetto) publicado en 12 \/05\/98 en <a href=\"http:\/\/old.pagina12web.com.ar\/1998\/98-05\/98-05-12\/contrata.htm\" target=\"_blank\">P\u00e1gina12<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda lo hago. No con tanta perseverancia como entonces, pero cuando estoy regresando a casa de madrugada y en el camino se me cruza un gato todav\u00eda me detengo e intento comunicarme. Y cada vez que ocurre, vuelve cierta charla con Osvaldo, hace a\u00f1os, en uno de los s\u00f3litos bares del Bajo. 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